Terapia Ocupacional desde los márgenes

¿Por qué debe interesarnos la política a los terapeutas ocupacionales?

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“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos, que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.
(Bertolt Brecht)

Primeros días de curso en la Universidad. Comienzo a hablar sobre la influencia de la política sobre la vida cotidiana de las personas. Las mismas caras de desconcierto que casi todos los años: “No es posible que en terapia ocupacional tengamos que hablar de política”, “¿Y esto para qué me sirve?”, “Todos los políticos son iguales“, “¿Y ahora habla de economía?”, “¿Esto entra en el examen?”. En el fondo subyace una pregunta que se plantean tanto profesionales como estudiantes: ¿Por qué debe interesarnos la política a los terapeutas ocupacionales?

De manera tradicional, al menos en el contexto español, nuestra formación ha tenido un marcado carácter individual: se nos prepara (y muy bien) para el trabajo con personas concretas. Por ejemplo con Jaime que tiene dificultades para la realización de la actividad del vestido ya que dedica demasiado tiempo a la misma, de manera reiterativa, perfeccionista y no logra llegar puntual (o en ocasiones ni llega) a los sitios que desea por lo que es incapaz de mantenerse en un puesto de trabajo. Es cierto que cada vez más, los terapeutas ocupacionales están prestando atención a los aspectos vinculados con las familias de las personas con las que trabajamos ya que entendemos con claridad que la familia de Jaime experimenta con mayor o menor frustración sus rituales para el adecuado desarrollo de las actividades de la vida diaria, que eso también influencia sus propias vidas. Lo que sí nos está costando es pensar en clave de comunidades, colectivos y/o poblaciones.

Los discursos (y las herramientas) que se transmiten en la formación universitaria tienen una relación directa con el formateo de la mirada que realizamos de la realidad como profesionales, o sea, en la construcción de nuestro propio armazón teórico y tecnológico. Kielhofner (1995) citaba a Parham para explicar con claridad la importancia de la teoría, decía que “es un elemento clave en la situación de un problema y en su resolución. Lenguaje y lógica son necesarios para identificar un problema (nombrarlo) y para planificar una manera para cambiar la situación (enmarcarlo). La teoría proporciona estas posibilidades al darnos las palabras o los conceptos para nombrar lo que observamos, y deletrear relaciones lógicas entre conceptos. Nos permite explicar lo que nosotros vemos y deducir como manipulando una situación se producirá un cambio.

Nuestra mirada no debe quedarse sólo en ser capaces de establecer las lógicas de cómo la sintomatología de una determinada enfermedad mental puede hacer que una persona presente dificultades para la realización de determinadas ocupaciones. Debemos ser capaces de analizar y comprender la influencia de los contextos sociopolíticos y económicos sobre la vida cotidiana de las personas. Esto es, darnos cuenta de que determinadas decisiones políticas tienen una relación directa sobre la vida de Jaime: ¿Qué pensión recibe? ¿Qué posibilidades tiene con esos ingresos para tener una vida autónoma? ¿De qué manera se le apoya para su inclusión en la comunidad? No sólo eso, el compromiso debe estar en ofrecer también las alternativas, las miradas para modificar las situaciones de injusticia. Dar palabras que puedan poner nombre a lo que sucede a nuestro alrededor. Dar palabras para transformar nuestra realidad desde la terapia ocupacional. Otro día hablamos del poder de las palabras y las palabras del poder.

 

*Kielhofner, G (1995). A Model of Human Occupation: Theory and Application. Baltimore: Williams & Wilkins.

 

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2 Comments

  • Miguel Gómez on 30/09/2015

    Interesante reflexión, pero ¿cómo cambiamos esas políticas desde el puesto de terapeuta?, el comprender los conceptos, incluso plantear cierta actuación al respecto es peligroso, pues existen pocas herramientas como profesionales sociosanitarios (Teniendo en cuenta que conocer los recursos no implica tener que llegar a ellos, que para eso están los trabajadores sociales). Otra cuestión es que hablemos de las instituciones que tienen responsabilidades al respecto, como los colegios, asociaciones o Universidades. Ahí es donde hay que poner el foco. Es ahí donde la Terapia Ocupacional tiene oportunidad de cambiar. Me perdonas mi “practicidad”, pero casi siempre intento centrarme en algo en lo que tenga opciones de cambiar algo.

    Gran trabajo con el Blog, espero que no moleste la reflexión, pues entiendo que al ser Blog se presta a ello, es sólo con animo de discutir.
    😉

  • Concetta Giorgini on 18/02/2017

    Buenas tardes! podemos tomar las leyes y decretos y según su contenido trabajar en la relidad del participante usuario de nuestro servicio, pero también podemos participar en la propuesta y discusión de las leyes antes de ser aprobadas y así procurar influir con justicia y equidad. Cuando se discuten las leyes se fijan fechas, se asiste y se pide el derecho de palabra. lo digo con experiencia.

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