Terapia Ocupacional desde los márgenes
Daniel Emeric
Daniel Emeric

About the author : Terapeuta Ocupacional. Equipo de Intervención Social de la Fundación Secretariado Gitano en el Centro Penitenciario Madrid V Presidente de la Asociación Profesional de Terapeutas Ocupacionales de la Comunidad de Madrid (APTOCAM)

La Terapia Ocupacional como instrumento de control social

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“La atrofia deliberada del Estado social corresponde a la hipertrofia distópica del estado penal: la miseria y la extinción de uno, tienen como contrapartida directa y necesaria la grandeza y la prosperidad insolente del otro”
Loïc Wacquant

La Ocupación ha sido tradicionalmente interpretada por l@s Terapeutas Ocupacionales como una herramienta potencialmente valiosa para promocionar la salud. Sin embargo, algunas voces en la profesión apuntan a considerar que algunos de los postulados “estructurales” de la disciplina son ciertamente cuestionables si atendemos a la significación mundial que la Ocupación representa para las personas y el planeta.

Tal y como indicamos en nuestro posición inicial, publicado en el primer post de Ocupando los Márgenes, la Terapia Ocupacional que mayoritariamente conocemos, nace en un sistema de creencias concreto, que ha contribuido a construir esa visión “buenista” de la Ocupación, y a obviar su reverso más tenebroso: deshumanizante, alienante y destructor de la salud y el medio ambiente. En este sentido, la Ocupación, entendida como un elemento para la significación de nuestra existencia y el cuidado de nuestra salud, es un privilegio occidental al alcance de muy pocos. La realidad se encarga, cada día, de devolvernos pruebas fehacientes de ello, que resultan incontestables, incluso en nuestros contextos más próximos.

Desde este prisma, menos complaciente y más consciente quizá del significado mundial de la Ocupación, cabría plantear si l@s Terapeutas Ocupacionales, como voces autorizadas para su teorización, investigación y aplicación, no han contribuido a obviar esa doble condición, y quien sabe si con ello también, los mecanismos, las dinámicas y las estructuras encargadas de sostener un orden mundial basado en la dominación y el privilegio de una minoría, frente a la desesperanza global.

La Terapia Ocupacional lejos de contribuir al bienestar y la liberación de las personas, a través del desarrollo de su autonomía personal,  sería un instrumento más, para el sostenimiento del stablishment. Cabría cuestionarse, desde esta perspectiva, si por ejemplo, la utilización del concepto de rol por parte de la Terapia Ocupacional, tiene en cuenta las atribuciones ocupacionales de género que mantienen, todavía hoy, a las mujeres en una situación de desigualdad y violencia frente a los hombres. Si su objetivo de convertir en “productivas” y “autónomas” a personas tradicionalmente dependientes, no esconde tras de sí la incorporación de mano de obra barata al servicio de un sistema económico en el que la valía humana se mide mediante la capacidad de producir y consumir;  contribuyendo a la emergencia de nuevas formas de explotación: desocupación, subocupación y trabajo precario.

De tal modo que, como apunta Lawrence Mead, “el trabajo social (entendido como las profesiones que trabajan en ese ámbito) y el trabajo policial obedecen a una misma lógica de control y enderezamiento de las conductas de los miembros claudicantes o ineptos de la clase obrera”… “cuya misión será neutralizar a las poblaciones insumisas al nuevo orden económico, en el que la componente carcelaria se ocupa principalmente de los hombres, en tanto que la componente asistencial ejerce su tutela sobre (sus) mujeres e hijos” (Wacquant). Ese discurso de la “independencia” y la “autonomía”, atomizador de los vínculos comunitarios, ha contribuido a invisibilizar la claudicación del Estado Social, alimentando la emergencia del Estado Penal. Nuestra contribución en tal caso, al Estado del Bienestar, pasaría por mantener “ocupadas” a las formas de vida más incómodas en nuestras respectivas comunidades; lejos del papel transformador de la Ocupación por el que abogamos y en cuya dimensión queremos sumergirnos (y sumergiros).

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3 Comments

  • Tania on 22/09/2015

    Desde el momento en el que cualquier cosa se rige por la rentabilidad, palabras como calidad de vida, autonomía y demás, dejan de tener sentido aunque se presuma de que que son los pilares centrales.

    Sobre todo cuando se habla de reinserción laboral. Y lo peor es que se defiende y cree que de verdad el fin último es en beneficio de las personas en riesgo de exclusión social.

    Muy buena publicación!!

  • Nelmary Diaz on 22/09/2015

    Excelente publicación, que bueno leer sobre estos espacios de reflexión en terapia ocupacional que a veces no visibilizamos en el cotidiano, lo digo desde mi experiencia en el área de la sexualidad, enfoques de género y Derechos Humanos, donde ese trabajo encontrándose “en los márgenes” no es tomado en cuenta ni reconocido en su importancia. Gracias por compartir.

  • noel on 23/09/2015

    El poder genera determinados tipos de subjetividades a través de mecanismos disciplinarios, instituciones y de saberes. Estos saberes fundamentan las ciencias humanas y el hombre como objeto de la ciencia en relación al poder. Usando las palabras de Foucault “las practicas sociales (de poder) pueden llegar a engendrar dominios de saber” . Comparto la reflexión, y quedo a la espera de conocer vuestras propuestas para crear una revolución en los márgenes…

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