Maternidad: ocupación y contexto

Maternidad: ocupación y contexto

Tras el anuncio de la propuesta del Gobierno de igualar los permisos de paternidad y maternidad se ha abierto el debate público sobre este asunto. Hasta ahora, el permiso de maternidad en España permite transferir 10 de las 16 semanas de la madre al padre, considerando las 6 primeras tras el parto intransferibles. Al ser la madre quien gesta y quien pare, necesita ese tiempo para permitir y posibilitar que su cuerpo se recupere de ambos acontecimientos; respondiendo esta medida a las necesidades físicas propias de la mujer tras un parto (si no ha habido complicación de ningún tipo que pudiera necesitar más tiempo de recuperación). Se ponen en evidencia así las diferencias biológicas y fisiológicas existentes; éstas marcan las necesidades propias del bebé en esta primera etapa, ya que un el recién nacido necesita de manera prioritaria a su madre, principalmente por la lactancia (6 meses mínimo según recomendación de la OMS y aconsejable hasta los 24 meses) y la exterogestación (o gestación extrauterina, fase en la que el bebé necesita condiciones parecidas al útero ya que nace inmaduro, que abarca desde su nacimiento hasta que consigue el desplazamiento autónomo, 9 meses aproximadamente).

Es ineludible la implicación del padre en el cuidado del bebé, de la madre, en las tareas del hogar, etc. para que la madre, que así lo desee, pueda maternar y de este modo se responda a la necesidad del recién nacido. El hecho de que no se amplíe mínimamente el permiso de maternidad hasta los 6 meses (como se viene demandando) y sólo se amplíe el de paternidad, responde a la demanda de una sociedad adultocéntrica, que no busca el beneficio y necesidades reales del bebé. Esta medida equipara los dos permisos al mismo tiempo, en pro de la igualdad laboral. Lo cual da pie implícitamente a perder el valor de lo que es la maternidad las primeras semanas, ya que, según parece, lo que hace la madre lo puede hacer el padre de la misma manera (sin tener en cuenta otro de tipo de familias más que la formada por un padre y una madre, y sin responder a las necesidades imperativas del recién nacido). El mercado laboral está hecho por y para hombres, con unas reglas que convierten los cuidados en una lacra social; por lo que de este modo, se iguala el hándicap de los permisos, así la mujer entra en el mismo terreno laboral.

En palabras de Cañero J., en un sistema capitalista y patriarcal donde las medidas políticas de conciliación y corresponsabilidad aparecen relacionadas con las nuevas masculinidades y paternidades la crianza no va a cobrar sentido cuando el hombre entre en ella. “La crianza va mucho más allá del primer año, a partir de ahí padre y madre pueden adquirir la misma función. Corresponsabilidad implica un igual reparto, pero esto no quiere decir que las tareas deban ser las mismas ni en el mismo tiempo (mientras una madre amamanta su bebé, el padre puede estar implicado de múltiples formas, tanto con el bebé, como con el cuidado de hijos e hijas mayores, el trabajo del hogar, etc.)”. Todas las personas tenemos la responsabilidad y obligación de cuidar unos de otro. Debemos construir un marco social en el que poder cuidarnos, en el que poder repartir y compartir esos cuidados.

Si no se profundiza en la raíz del problema, este contexto limitará la libertad de elección y posibilidad de acceso y desempeño de actividades significativas y satisfactorias de las madres; continúa viéndose escenas tan comunes como la “supermadre” en la que su M de Madre se come a la M de Mujer. Este rol alterado de su identidad deriva en procesos que alteran el funcionamiento cotidiano de la persona, en disfunción ocupacional:

  • Deprivación ocupacional: se observa falta de equilibrio entre las diferentes áreas de ocupación, y por tanto no es posible satisfacer las necesidades de salud físicas, sociales y mentales únicas de cada persona. De esta situación se genera un conflicto entre los diferentes roles que tiene la persona. Discursos de madres como: “Me dedico a limpiar una oficina y varias casas para llegar a fin de mes”, “Entre mi casa, el trabajo, transporte, los niños… no tengo tiempo para mí”.
  • Desequilibrio ocupacional: incluye las circunstancias o limitaciones que impiden a personas adquirir, usar o disfrutar ocupaciones. Verbalizaciones tales como: “Tardo en ir a trabajar una hora y media por lo que estoy fuera de casa 11 horas al día. Después de cuidar de mis hijos, apenas duermo 4-5 horas al día y el tiempo que estoy con ellos, estoy agotada, no me siento buena madre”.
  • Alienación ocupacional: sentido de extrañeza y falta de satisfacción con las ocupaciones propias. Ejemplos como: “Soy arquitecta y trabajaba para un supermercado en expansión coordinando la construcción de nuevos supermercados de ámbito nacional: eligiendo la ubicación geográfica, el diseño y obra. Tenía que viajar constantemente a los proyectos y esta parte me gustaba mucho. Me sentía realizada. Lo tuve que dejar para cuidar a mis tres hijos. Me fue muy difícil adaptarme a ser sólo mamá porque ya no hacía cosas para mí y pasé a ser dependiente económicamente, me empiezo a plantear si tomé la decisión correcta”.

El ser humano es de naturaleza ocupacional, construye su identidad a través de la ocupación en actividades significativas en interrelación con su contexto. Es el propio contexto, las demandas sociales del rol de madre de nuestra sociedad, el que limita la libertad de elección y la posibilidad de acceso y desempeño de acciones significativas y satisfactorias relacionadas con este rol. Pues como apunta Cañero, J.“la relación mujer-madre queda relegada a un ámbito “inferior” (privado) y desterradas de cualquier actividad que pudieran desarrollar con anterioridad a su maternidad, ya que la sociedad patriarcal y capitalista no pone en el centro la vida. Pero el problema no es la maternidad, sino el sistema, por lo tanto la verdadera batalla feminista debería centrarse en un cambio de sistema, debería ser antipatriarcal pero también anticapitalista, predicar con el ejemplo en lugar de seguir las directrices del mercado y sacar las maternidades a la esfera pública: no para que el Estado críe a nuestros bebés, sino para que los bebés formen parte de la vida social en la que participan mujeres y hombres”. Según Rodrigañez, C el mercado laboral despedaza la vida humana, la mujer que trabaja no es mujer sino fuerza de trabajo: “un cuerpo despiezado, donde cada pedazo tiene su lugar: la fábrica, el piso, la guardería, la oficina, el colegio, en donde puede estar la madre pero no la criatura o puede estar el hombre pero no la mujer. Cuanta más división, más despiece, cuanto más despiece, más jerarquía, cuanta más jerarquía, menos conciencia, menos autonomía, más centralización, menos solidaridad: tales son las reglas de la explotación, la destrucción del tejido social formado por el apoyo mutuo”.

Es por ello, que se ha de intervenir en el contexto, que genere oportunidades de desempeño satisfactorio en el rol de madre; servir de apoyo y sostén para que la familia pueda centrarse en la crianza. Es decir, invertir en educación y pedagogía que favorezcan una igualdad real y corresponsabilidad; medidas de conciliación efectivas, como permisos de maternidad más amplios y transferibles, replantear las jornadas laborales, medidas de conciliación para todos y todas; aumentar la renta básica; favorecer redes de apoyo mutuo, apoyar la creación de una tribu (en ausencia de la familia extensa que convierte la crianza en actividad desbordante para una o dos personas); corresponsabilidad. En definitiva, dotar de significado político a los procesos para la protección de vida.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Cañero, J. (2018) La crianza con apego como desafío al capitalismo patriarcal. Pikaramagacine. http://www.pikaramagazine.com/2018/11/la-crianza-con-apego-como-desafio-al-capitalismo-patriarcal/
Del Olmo, C. (2013) ¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista. Madrid: Ed. Clave intelectual
Rodrigañez, C. (2007) La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente. Murcia: Ediciones crimentales

7 comentarios sobre “Maternidad: ocupación y contexto

  1. Muy identificada con lo que dice y cómo lo dice. Una manera fabulosa de dar voz y poner sobre la mesa realidades.¡¡ Me ha encantado!!

  2. Tal cual yo lo estoy viviendo. Muy necesario este debate. Menos mal que cada vez mas mujeres-madres estamos haciendonos escuchar. Nos queda mucho aun… gracias por el artículo.

  3. Enhorabuena por el artículo, muy apropiado y recomendable. Gracias por poner voz a todo lo que ocurre alrededor de la maternidad.

  4. Totalmente de acuerdo: necesario revisar la jornada laboral y poner esfuerzo e interés en que la vida sea el eje sobre lo que organizar lo demás. Paso a paso y dando visibilidad a estas cuestiones con artículos como este, gracias.

  5. Muy buena reflexión, la leo volviendo de India, un país donde la familia extensa, que mencionas en el artículo, es todavía la pieza fundamental de la sociedad, donde los niños abundan por las calles, muchos en torno a las tiendas de sus padres, jugando o en ocasiones trabajando… Es otro sistema diferente, y hace reflexionar sobre el nuestro propio.

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